POSICIONAMIENTO A FAVOR DE LA CONTINUACIÓN Y CULMINACIÓN DE LA OBRA EL ZAPOTILLO

Es un hecho evidente que desde los orígenes de la humanidad el agua ha venido jugando un papel de primordial importancia para su evolución y hasta para la sobrevivencia de la especie.

Tan es así, que las organizaciones sociales más embrionarias que surgieron con el sedentarismo se pudieron conformar y consolidar, sólo en la medida en que pudieron disponer de ese recurso de manera permanente a la vera de los ríos.

La agricultura y varias actividades industriales no hubieran sido posibles sin el acceso a este elemento que resulta indispensable para la consecución del desarrollo, y para que éste pueda calificarse como sostenible.

De esta manera, este precioso recurso que, más allá de la retórica, es fuente de vida y condición indispensable para el bienestar, desafortunadamente no es un insumo inagotable.

Antes bien, uno de los problemas principales que confrontaremos de ahora en adelante, es el del agotamiento del agua dulce, potable y suficiente para cubrir nuestras necesidades más elementales.

Tanta importancia tiene el agua para la subsistencia y el desarrollo digno de las sociedades, que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, ha consagrado como un derecho humano la prerrogativa fundamental de los individuos y los grupos, de tener garantizado el acceso al agua potable.

En nuestro País ese derecho fue recogido por el artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y en esa virtud, el Estado debe garantizar a los gobernados su derecho público subjetivo a disfrutar de los beneficios del agua.

Esa prerrogativa que tenemos todos, no sólo se limita a la gestión del aparato estatal para la realización de obras o la prestación de servicios, sino también tiene qué ver con la cooperación y la solidaridad de los distintos grupos.

Y es que, siendo un elemento indispensable y un recurso tan necesario para todos, no en todos los lugares, ni en todos los momentos, se encuentra disponible y al alcance directo e inmediato de quienes la requieran.

En ese marco se ha venido dando un añejo diferendo que los guanajuatenses; y más concretamente los leoneses, han venido sosteniendo con algunos de los pueblos de los Altos de Jalisco, por el proyecto hidráulico de El zapotillo.

Dicho proyecto que tiene como finalidad construir una presa en el municipio de Cañadas de Obregón, Jalisco, dejaría cubiertos por el agua del Río Verde a los poblados de Temacapulin, Acasingo y Palmarejo.

Hasta el momento la terminación de la obra y la puesta en marcha del servicio se ha mantenido en suspenso por la sola oposición de los pobladores de las mencionadas comunidades alteñas, a quienes se les ha dado una importancia inusitada y se les ha tenido una consideración desmedida, dejando de lado la necesidad ingente de los guanajuatenses.

El Grupo Parlamentario del PRI en la Legislatura estatal, se pronuncia de manera categórica por la terminación de la obra por las siguientes razones:

En primer lugar, porque León y los leoneses necesitan el agua y el agua no tiene dueño, no es susceptible de apropiación exclusiva, es un recurso de todos y todos sin excepción tenemos derecho a disfrutarla.

Y es que, si bien el municipio de León ha crecido más que otros en la geografía de la región, no es por sus recursos materiales, sino por el espíritu emprendedor, industrioso y esforzado de su gente.

León se ubica al final del fertilísimo bajío mexicano y donde empiezan los promontorios de los Altos de Jalisco.

Es una tierra árida y sin agua, pero con pobladores que aparte de trabajadores son tan nobles que siempre han abierto sus puertas, sus brazos y su corazón para darle acogida, abrigo y amparo a muchas generaciones de habitantes de Los Altos, quienes en justa correspondencia no tendrían por qué negar el paso del agua para los leoneses.

Nos pronunciamos por la continuación y culminación de la obra, porque es el proyecto técnica y ambientalmente más idóneo, según lo ha determinado el estudio que encargó el Gobierno de Jalisco a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos, (UNOPS, por sus siglas en inglés).

Nos decantamos por esa solución, porque hasta la fecha se han gastado más de 35 mil 300 millones de pesos; y ni el pueblo de México, ni la gente de Guanajuato tienen porqué dilapidar ese dinero.

Pedimos que se cumpla el pacto que sostuvieron los Gobernadores de Guanajuato y Jalisco el 29 de junio anterior, porque en un principio el proyecto contemplaba toda el agua para Guanajuato; luego se modificó a 60% para Guanajuato y 40 % para Jalisco; y ahora, después del convenio sólo nos dejan 30 por ciento para Guanajuato y 70 por ciento para nuestros vecinos.

Al paso que vamos, no nos dejarían nada.

Nos pronunciamos por el Zapotillo, porque en un plano de ética política, el proyecto representa el mayor bien y el menor perjuicio. El beneficio más grande porque se beneficiaría a 2. 3 millones de habitantes de León, Guadalajara y 13 municipios de los Altos de Jalisco; y en contrapartida, sólo quedarían anegadas tres comunidades prácticamente fantasmas.

Confiamos que tendremos El Zapotillo porque así lo prometió el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador el 2 de octubre de 2018, cuando dijo ante los leoneses que ninguna obra quedará inconclusa y que la presa, va.

Queremos que, con estricto apego a la técnica de los estudios de opinión, se consulte a los interesados; y con todo respeto, QUE NO SE REÚNA A 300 DEFENSORES DE TECAMA Y A MANO ALZADA SE DEFINA LA SUERTE DE LOS LEONESES.

Señor Presidente:

Queremos que la consulta se realice aquí; y desde ahora le decimos:

ZAPOTILLO SÍ.

 

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