POSICIONAMIENTO RESPECTO A LA PÉRDIDA DEL ESTADIO LEÓN Y LA OPACIDAD EN QUE HA INCURRIDO EL MUNICIPIO DE LEÓN

  • POSICIONAMIENTO por parte del diputado Héctor Hugo Varela Flores.
  • TEMA: “Estadio León”

CON SU VENIA DIPUTADA PRESIDENTA Y DE QUIENES INTEGRAN LA MESA DIRECTIVA, COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS LEGISLADORES DE ESTE HONORABLE CONGRESO DEL ESTADO DE GUANAJUATO, ASISTENTES QUE NOS ACOMPAÑAN A ESTA SESIÓN DE PLENO Y QUIENES NOS SIGUEN A TRAVÉS DE LOS DIFERENTES MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

LA “CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA” COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS DIPUTADOS ES LA TRAGEDIA GENERADA POR LA PÉRDIDA DEL ESTADIO LEÓN, esto, en manos de la ineptitud e ineficiencia de sendas administraciones del Municipio del mismo nombre; misma que se acuño en tiempos pretéritos, pero se materializo en el año 2000.

Inicio mi relato, de acuerdo a lo que ha trascendido en diferentes medios de comunicación, el pasado jueves 31 de octubre se dio cumplimiento a la ejecutoria recaída en el juicio de amparo 15/2019 dictada por el Juez Tercero de Distrito en el Estado de Guanajuato, por lo que la superficie de terreno de 60 mil 27 metros cuadrados en el que se encuentra el estadio de futbol, estacionamiento, oficinas y el terreno en el que se construiría el Museo Nacional de la Piel y del Calzado fue devuelto a Roberto Zermeño Reyes y Héctor González González.

Hago referencia a los medios de comunicación, porque la administración municipal de León, ha incurrido en una completa opacidad respecto al tema, pues ha omitido declarar los pormenores a ese asunto, tendiendo nuevamente una cortina de humo con el peregrino argumento de que el equipo seguirá jugando en histórico inmueble, empero, sobre los responsables de la pérdida del estadio León nada se señala, la muerte anunciada se gesta desde el momento en que hacen creer a los leoneses que dicho estadio es de ellos al pasar presuntamente a manos del municipio, SITUACIÓN JURÍDICA FALSA, PUES EL MUNICIPIO NUNCA HA SIDO DUEÑO DEL INMUEBLE Y NUNCA LO SERÁ, sino que únicamente lo administró a partir de un fideicomiso constituido a modo de los Zermeño, en donde cabe mencionar que, la autoridad municipal de 2007 decidió extinguir anticipadamente ese negocio jurídico, circunstancia que detonó en un largo litigio.

Toco el tema, porque importa a una significativa porción de la población no sólo de León, sino de toda la entidad, pues han mostrado interés por la suerte que habrá de correr el inmueble donde se ubica esa instalación deportiva, toda vez que la afición ha formado parte fundamental para que este inmueble sea un imponente estadio en el ámbito futbolístico.

Pero, además, porque pone en evidencia la inveterada y, por cierto, desafortunada intervención de autoridades municipales en un asunto que a nuestro juicio JAMÁS DEBIÓ SALIR DEL ÁMBITO ESTRICTAMENTE PARTICULAR.

En efecto, cabe la cuestión de ¿cuándo, cómo y porqué: el estadio de futbol donde juega el equipo de primera división que lleva el nombre de la ciudad pasó al patrimonio del municipio de León?

De la crónica de la muerte anunciada se generan de manera obligada los cuestionamientos ¿Cómo justifica la administración municipal de aquella época la aplicación de recursos públicos para la supuesta adquisición de un estadio y los terrenos aledaños al mismo? y ¿Cómo, en su caso, puede acreditar el interés público de dicha operación?

¿Cómo demuestra la autoridad municipal el rango prioritario de esa adquisición respecto de la realización de otros proyectos que pudiera haber estado necesitando en ese momento la población de León?

La respuesta es simple y desenmascara a los gobiernos municipales de aquel tiempo y al de hoy, PUES LO REAL ES QUE EL MUNICIPIO JAMÁS RECIBIÓ LA TRASMISIÓN DE LA PROPIEDAD DE DICHO INMUEBLE Y NUNCA TUVO UNA RAZÓN JURÍDICA PARA OSTENTARSE COMO DUEÑO.

Así las cosas, resultan obligados otros cuestionamientos como lo son:

¿Por qué la administración municipal encabezada por el señor Jorge Carlos Obregón celebró un fideicomiso en el año 2000, con quien se ostentaba como titular de la franquicia del equipo de futbol León de Primera División? Cuyo objeto fue administrar el estadio e hicieron creer a la opinión pública que el municipio de León era el dueño del estadio.

En la maraña en que se ha convertido el caso del Estadio León por las reiteradas falsedades, tampoco se ha aclarado la razón de que, siendo que el fideicomiso se pactó por diez años, reitero para administrar el estadio no para que fuese el dueño, ¿Por qué la autoridad municipal de 2007 decidió extinguir anticipadamente ese negocio jurídico?

Continuo con la narrativa de la muerte anunciada, como no había una causa legal para adoptar esa decisión, el entonces Tribunal de lo Contencioso Administrativo, el Primer Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y del Trabajo y la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, fueron coincidentes en confirmar esa situación, de que no existió el motivo para extinguir anticipadamente el fideicomiso y que, por lo tanto, se tenía que devolver el inmueble a la fideicomitente, dícese Roberto Zermeño Reyes y Héctor González González.

Como ya lo he referido antes, es un hecho la ejecución de la resolución definitiva de este caso, pues la entrega jurídica del Estadio León puede dejar, una vez terminado el contrato de arrendamiento, sin recinto a la Fiera y causar una gran frustración a miles de guanajuatenses y aficionados al equipo de futbol de primera división.

Los responsables de ello, tienen nombre y apellido y deben quedar señalados y en caso de responsabilidad, deben de ser sancionados, pero esto, luego de que la actual administración municipal rinda un informe oficial de las particularidades del caso y no la desafortunada rueda de prensa que ha dado dicha autoridad municipal, en la que se intenta seguir con la cortina de humo, al solicitar apoyo al equipo para que siga obteniendo triunfos.

La responsabilidad puede ser de quienes celebraron un fideicomiso sin tener porqué hacerlo, y hacer creer que se obtenía la propiedad del inmueble que nos ocupa y sin haber analizado si la documentación exhibida por el fideicomitente lo acreditaba como propietario del inmueble.

Pero, de acuerdo a lo que sabemos por los medios, el mayor grado de responsabilidad recae en quienes decidieron extinguir anticipadamente el fideicomiso sin tener razón para ello; y no se debe de soslayar, que también ha tenido mucho que ver la deficiente defensa de los intereses del municipio.

La lección que nos debe dejar este asunto, es que los servidores públicos no tienen por qué involucrarse en los negocios de los particulares.

El futbol profesional ha trascendido los límites de lo estrictamente deportivo y se ha convertido en un asunto que, si bien promueve la diversión y el turismo, se rige más bien por los intereses del dinero y las leyes de la oferta y la demanda.

Queda claro que la verdad supero a la ficción que construyeron las autoridades municipales.

Y por eso, también, es que no compartimos que en este tan llevado y traído tema la solución pueda ser la expropiación por causa de utilidad pública.

Por otra parte, esperemos que el negocio que se dio en la adquisición de los terrenos de Los Ángeles y Medina no sean un capítulo más de la crónica de la muerte anunciada y la afición leonesa se quede sin estadio, pues, a la fecha, no se ha puesto un ladrillo del tan anunciado estadio en el pasado proceso electoral.

El dinero de las contribuciones, no es para quedar bien con clientelas electorales.

En fin, en el caso del Estadio León exigimos información oficial y fidedigna por parte de las autoridades municipales; castigo a los responsables; y dejar de andar saludando con sombrero ajeno.

ES CUANTO, ¡MUCHAS GRACIAS POS SU ATENCIÓN!

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